Relato: El gran hotel por Aiko Manami

El gran hotel

Por Aiko Manami

Derechos Reservados 2018, México

Mmm, ¡auch! Me duele la cabeza, ¿qué hago aquí en esta mesa? No recuerdo nada, ¿quién soy? ¿a qué hora voy al pan? Me duele todo como si me hubieran apaleado. Bueno al menos hay una chimenea encendida, en esta época el frío es muy extremo (cruza sus patas) y pensándolo bien no estoy tan mal aquí, hay calefacción y no tengo que subirme a un árbol para dormir. Ojalá alguien apagara la luz, es molesto, quisiera dormir porque tengo que despertar a todos bien temprano, ¡hey! Alguien tuvo la flamante idea de alistarme la tina de baño y ¡con hierbas aromáticas! ¡Qué encanto de personas viven aquí!
¡Uy pero esa agua está apunto de hervir! Bueno supongo que deberé esperar a que se enfríe un poquito. ¡Hasta comida hay para después del baño! – Exclamó sorprendido!

Por allá están una rodajas de zanahoria frescas, las patatas no me gustan pero bueno no se puede ser tan exigente cuando todo es gratis, supongo son parte del menú, las calabazas me encantan… No puedo esperar hasta después del baño, cu, cu, cu, que, cu, que, cu (comienza a comerse las verduras que más le gustan y a rascar tierra imaginaria de la mesa), ahhhh, quedé más que satisfecho, hasta sueño tengo, no creo necesitar un baño ahora, porque mi “abue” me dijo que no es bueno bañarse después de comer, será mejor salir de aquí, no sé, hay algo que no me gusta en este silencio…

El gran hotel por Aiko Manami

El pobrecito no sabía que se lo iban a comer

¡Pero qué clase de hotel es aquí! No hay escaleras para bajarse, bueno tendré que echarme un brinco, a ver si no me lastimo (Se prepara para brincar y de pronto mira su reflejo en la olla de aluminio).
¡Ahhh! ¡Estoy desnudo! ¿Pero que rayos?.. Menos mal que no hay nadie por aquí (mira para todos lados con las mejillas rojas) seguramente me quedé dormido durante algún masaje, debe haber una bata de baño por aquí… Uff, aquí hay una toalla bordada con flores, no importa, la cosa es que me cubra mis partes pudendas. Mmm, debo buscar mis plumajes y salir de aquí, porque aunque todo está *chido ya no me siento cómodo aquí, repito hay algo raro en este silencio.

Me siento bien suavecito de todos lados, ¡iuuu! (se ruboriza y ajusta la toalla).
Seguramente recibí un masaje como el de un cantante mexicano: con “shaiote”.
Nuestro confundido amigo camina para el otro extremo de la orilla y desde lo alto mira en un rincón de aquel cuarto su anhelado plumaje, su cara se ilumina y antes de volar se persigna, porque ante todo es mejor prevenir por si acaso. Resulta un tanto incoherente verlo volar desnudo pero todo es más bien cómico. Al llegar la suelo se desata su toalla y comienza a pegarse sus pluma con saliva. Algunas se adhieren a su blanca piel pero otras no, así que las junta y las pone encima de la toalla y la amarra en forma de maleta y sale muy tranquilo con ella.
De pronto alguien abre la puerta y se acerca a la mesa, se escucha un grito:
¡Javieeeeeer! ¡El pollo para la comida ya no estaaaaá!

*Chido: genial, súper, cool.

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